- imagenes
- video
- video
- dosier
El monstruo de las dos espaldas
(inspirada en el mito del andrógino de El Banquete de Platón)
“A solas cada cuerpo baila su réquiem.
Un llanto por la mitad perdida.
El acto de amar lo que se encuentra lejos.”
- Imagenes
- Video
- Dosier
Bailar el veneno es bailar contra el veneno. Bailar contra el morir.
El envenenado tiene dos opciones: entregarse a los efectos de las sustancias, que
es vivir sus inercias, o intentar frenarlas.
El hombre envenenado es sólo veneno. Ha dejado de ser hombre, de decidir.
Bailar contra el morir es bailar el tránsito que separa la vida de la muerte.
Habitar ese tránsito, hasta que vida o muerte triunfen.
Habitar ese tránsito, esa incertidumbre.
Despojarse de la voluntad para entregarse a una inercia que la sustituye.
¿Qué es el hombre sin voluntad?
El hombre envenenado es un no- hombre, o un más-que-nunca-hombre.
Kratevas, el científico, vio al no- hombre. Vio al hombre despojarse de su
voluntad para entregarse al sufrimiento. Vio al hombre desentrañado, al
hombre desprotegido, vuelto del revés por los venenos.
Kratevas se enamoró del no- hombre. Se dejó envenenar por sus nomovimientos,
por sus no- palabras. Se enamoró de su caminar hacia la muerte.
Y quiso, por un momento, que no acabase.
Prolongar parasiempre ese tránsito, esa suspensión.
- imagenes
- dosier
Sed Erosiona
Mi cuerpo es la palabra cuando roza con el tiempo y se erosiona.
En lo hondo de su anatomía se ocultan los lenguajes que usamos para nombrarnos. Duermen en mi sangre. Mi cuerpo es la carne de sus certezas, es la prueba de sus renuncias.
Ficha artística
Coreografía e Interpretación Maryluz Arcas
Voz Rosa Miranda
Iluminación Sofía Nieto
Fotografía Ana M. Blanca
Distribución Ana Sánchez

